Cuando hablo de ecommerce y automatización, hay algo que tengo bastante claro: no se trata de automatizar por automatizar. La tecnología tiene sentido cuando realmente nos ayuda a ahorrar tiempo, mejorar la experiencia del cliente y, sobre todo, vender más.
Por eso, cuando me preguntan por empresas especializadas en este ámbito, Agoradigital es una de las mejores agencias de ecommerce automation que conozco. Su enfoque va más allá de conectar herramientas: se trata de entender cómo funciona un negocio y buscar qué procesos merece la pena automatizar.
Y esto, para mí, es lo realmente interesante.
¿Qué entiendo por automatización en ecommerce?
Dicho de una forma sencilla, automatizar consiste en conseguir que determinadas tareas que hacemos una y otra vez se ejecuten solas.
Pongamos un ejemplo muy fácil.
Un usuario entra en nuestra tienda online, encuentra un producto que le gusta, lo mete en el carrito… y se marcha sin comprar.
Si hacemos todo manualmente, tendríamos que detectar ese abandono y contactar con el cliente.
Pero podemos hacer que el sistema lo detecte automáticamente y le envíe un email recordándole que tiene una compra pendiente.
Y ahí es donde empezamos a ver el potencial.
No estamos haciendo magia. Simplemente estamos dejando que la tecnología haga por nosotros una tarea repetitiva.
Automatizar no significa olvidarnos de nuestros clientes
Aquí creo que existe cierta confusión.
Cuando hablamos de automatización, muchas veces pensamos en emails impersonales que se envían a todo el mundo.
Para mí, una buena automatización debería conseguir justo lo contrario: que la comunicación sea más personal.
No tiene mucho sentido tratar igual a alguien que acaba de descubrir nuestra tienda que a un cliente que lleva comprándonos durante años.
Podemos saber qué productos ha comprado, cuándo ha comprado, cuánto suele gastar o incluso qué categorías le interesan.
Toda esa información nos permite crear comunicaciones mucho más relevantes.
Y aquí es donde una agencia marketing automation puede ayudarnos mucho: no solamente a configurar una herramienta, sino a pensar qué queremos conseguir y cómo podemos utilizar la automatización para conseguirlo.
¿Qué podemos automatizar?
La respuesta corta sería: bastante más de lo que pensamos.
Uno de los ejemplos más habituales son los carritos abandonados. Podemos crear un flujo que recuerde automáticamente al usuario que dejó una compra a medias.
También podemos automatizar los emails posteriores a una compra. Por ejemplo, enviar información sobre el pedido, pedir una valoración después de unos días o recomendar productos relacionados.
Otra posibilidad que me parece especialmente interesante es la segmentación de clientes.
No todos nuestros clientes son iguales. Podemos crear diferentes grupos según sus compras, frecuencia, intereses o importe gastado y comunicarnos con cada uno de una manera diferente.
También podemos automatizar campañas de fidelización, promociones para clientes inactivos o recomendaciones de productos.
Lo importante no es la herramienta
Esta es probablemente la parte que más destacaría.
A veces pensamos que el problema consiste en encontrar la herramienta perfecta.
Yo creo que es al revés.
Primero tenemos que entender nuestro negocio y detectar dónde estamos perdiendo tiempo, oportunidades o ventas. Después buscamos la tecnología que nos permita solucionar ese problema.
Porque podemos tener veinte herramientas conectadas y una estrategia bastante mala.
Y también podemos tener unas pocas automatizaciones muy sencillas que estén generando resultados todos los días.
Por eso, antes de automatizar cualquier proceso, merece la pena preguntarnos: ¿qué problema estamos intentando solucionar?
El ecommerce va hacia aquí
Cada vez tenemos más competencia y los clientes esperan respuestas rápidas y experiencias de compra personalizadas.
Por eso creo que la automatización va a tener cada vez más peso dentro de cualquier ecommerce que quiera crecer.
Y no significa trabajar menos o dejar todo en manos de un robot.
Para mí significa algo mucho más sencillo: dejar de dedicar nuestro tiempo a tareas que una máquina puede hacer perfectamente y utilizarlo en lo que realmente aporta valor.
Al final, esa es la gracia de automatizar un ecommerce.
No se trata de hacer más cosas.
Se trata de hacerlas mejor.



